NOVENA SINFONÍA
Cazar a la ultima bruja no fue suficiente, proclamar la muerte sobre otro en el nombre de Dios te da un poder inimaginable, daba un sabor a mi lengua que era insaciable.
El demonio vivía entre nosotros desde hace mucho tiempo, yo lo vi llegar, pero nunca lo puse al descubierto por alguna razón que hasta ahora no concibo, quizás, solo quizás, era por que su mirada me llenaba de algo mas que sospecha, me llenaba de la curiosidad de conocer un nuevo mundo. Al otro lado de su puerta solo descansaba mi incertidumbre y ella fue quien me orillo a hacer de mi aldea un lugar seguro y lleno de luz.
Al ver arder la primera era incontenible el deseo de regalarle al fuego vida, vida que no le da su movimiento, vida que solo le otorga la seguridad de mi reflejo mitificado sobre un lago de agua purificado por el santo relicario. La vida no vale nada cuando se trata de sacrificios al único Dios verdadero. Luego de que el fuego devoro a toda la aldea por su propio bien, sentado sobre cenizas ardientes me cuestiono, pensar que no existía otro hombre mas justo que yo, ¿transformaría mi justicia en el disfraz perfecto para un demonio hijo de la luz?.
CesarAugusto
